Venden una joya arquitectónica diseñada por Gaudí en el delta del Tigre

Horacio Battagliero

Horacio Battagliero

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Sale a la venta una de las casas más misteriosas y bellas del delta. Se encuentra en un terreno de 4725 hectáreas, tiene una capilla, un lago y hasta una isla. Piden casi dos millones de dólares

Crédito de la nota: Graciela Moreno / https://www.baenegocios.com/negocios/

Conocida como Casa Masllorens o mejor dicho, “El paraíso de María”, como la bautizó su dueña María Mercedes López. Fue diseñada por el arquitecto catalán Antoní Gaudí y tiene esculturas de su discípulo Joseph Llimona i Brugera, quién trabajó con él en Parc Guell, en Barcelona.

Esta casa que deslumbra a todos los que la ven por su diseño y las mágicas historias que guarda está valuada en $1.950.000 dólares. Cuenta con siete ambientes, seis dormitorios, dos baños y tiene orientación norte. Tiene 300 metros cuadrados cubiertos y se encuentra en un terreno de 47.250 metros cuadrados (4,725 hectáreas) con más de 150 metros de costa sobre el Río Luján y 350 metros de costa sobre el arroyo Caraguatá Chico, a metros de la entrada a la Bahía de Nordelta, y a 15 minutos del Puerto Fluvial de Tigre. Tiene un lago, una isla y hasta una capilla románica.

Con un estilo muy señorial, fue construida en 1922. El frente es de una belleza inusual, con un enorme ventanal semicircular es una muestra del modernismo catalán. La mandó a construir el empresario Pau Masllorens i Pallerols, heredero de un imperio textil. Llegó a la Argentina y en 1905 fundó la fábrica textil La Gloria que hacía tejidos de punto.

Su dueña María Mercedes López, fue modelo y actriz, tiene una conexión especial con esa casa. “La compré en 1990, vine a un almuerzo y cuando pasé, apenas la vi me enamoré.  A la vuelta me bajé, la recorrí como si fuera mía y ofrecí comprarla. Vivía en Temperley, en 20 días liquidé todo y me mudé. La tuve hasta el 2000, la convertí en “El Paraíso de María” tenía cabañas y venían 500 personas por fin de semana a comer. En el 2000 la perdí, empezaron a hacer countries y sus dueños anteriores, el Sindicato de Industrias Químicas volvió y por no haber tenido todos los papeles en orden cuando la compre, me desalojaron. Mi papá murió y dejó en el testamento el pedido para que la vuelva a comprar. La recuperé en el 2005, a los pocos días vino Karina Rabollini con Tini de Boucort, me ofreció un cheque en blanco para comprarla y le dije que no. La limpié y quité las malezas con mis propias manos, así terminé con clavos en la columna, operada en Cuba y ahora uso bastón, por eso debo irme. Cuando la venda me voy, pero antes la estoy dejando como nunca. Restauré la capilla, una de las siete consagradas de la isla”.

Sobre el arquitecto catalán, María contó: “Gaudí era amigo de los Masllorens, estuvo aquí en 1927, salió en Caras y Caretas. Al desmalezar encontré estatuas valiosísimas de Limona. Gaudí diseñó toda la parte de adelante y la de atrás. Este año la casa cumplió 100 años, mi fantasía es que a la casa la compren los herederos de los Masllorens y no la pierdan. Antes de fin de año, se reunirán todos acá”.

No es fácil para María dejar la casa. “Hice un despegue psicológico, estoy haciendo terapia para poder dejar las plantas y los colibríes. Ya aprendí a perderla, otra opción es subdividirla y vender la hostería, los salones y que darme con la parte antigua. Hasta hay una isla en medio del lago. Hay sillones con mayólicas catalanas en el frente. Paquita, ahí escondidos, la mujer de Pablo Masllorens guardaba todos los apéndices de los familiares, los guardaba en formol. Su marido se murió de peritonitis. Siento que la casa nunca dejó de ser de ellos, soy apenas la cuidadora. Esta casa es un Patrimonio de la Humanidad, la municipalidad la declaró Patrimonio de Cultura, pero nunca me ayudaron para arreglarla”.

Crédito de las fotos: https://www.facebook.com/entremuellesvero/

 

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